Al abordar el tema de cómo traducir a los clásicos, debemos recordar que no sólo estamos discutiendo posiciones teóricas, sino también estrategias pragmáticas que dan forma a la experiencia de individuos concretos. (J. M. Coetzee)
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Catull. 16

Me los voy a coger y me la van a chupar, Furio, pedazo de puto, y Aurelio, flor de maricón. Como mis versitos son apasionados, pensaron que yo era indecente. El poeta debe ser juicioso y virtuoso, pero no tienen por qué serlo sus versos. Estos resultan más picantes y sabrosos precisamente cuando son apasionados e impúdicos, porque entonces pueden incitar el ardor del deseo, no digo que en los jóvenes sin bozo, pero sí en esos viejos peludos que ya no pueden ni mover la cintura. ¿Así que ustedes leyeron "millares de muchos besos" y pensaron que yo era menos macho? La tienen adentro, sigan mamándola.
.
Pedicabo ego uos et irrumabo,
Aureli pathice et cinaede Furi,
qui me ex uersiculis meis putastis,
quod sunt molliculi, parum pudicum.
nam castum esse decet pium poetam
ipsum, uersiculos nihil necesse est;
qui tum denique habent salem ac leporem,
si sunt molliculi ac parum pudici,
et quod pruriat incitare possunt,
non dico pueris, sed his pilosis
qui duros nequeunt mouere lumbos.
uos, quod milia multa basiorum
legistis, male me marem putatis?
pedicabo ego uos et irrumabo.


Diego Armando Catulo Maradona
(de Verona a Villa Fiorito)

Catull. 58 (en verso)

Celio, nuestra Lesbia,
esa Lesbia, la Lesbia esa,
que algún día más que a mí
más que a todos amé,
ahora yira en las calles,
para en una esquina,
y a la descendencia
completa de Remo
le soba la pija.

 
Caeli, Lesbia nostra, Lesbia illa,
illa Lesbia, quam Catullus unam
plus quam se atque suos amavit omnes,
nunc in quadriviis et angiportis
glubit magnanimos Remi nepotes.

Catull. 48

Qué ojitos más dulces que tenés, Juvenco.
Si en todo momento pudiera besarlos
mil veces trescientos besos les daría.
Si su número fuera más abundante
que las densas espigas de trigo africano,
tampoco podrían
nuestros besos saciarme.

Mellitos oculos tuos, Iuventi,
siquis me sinat usque basiare,
usque ad milia basiem trecenta,
nec mi umquam videar satur futurus,
non si densior Africis aristis
sit nostrae seges osculationis.

Catull. 7 - Loco lindo

Cuántos de tus besos,
preguntás, Lesbia, preciso
para que me alcancen y sobren.

Tantos como libios granos de arena hay en Cirene,
cubierta de laserpicios,
desde el oráculo del ardiente Júpiter,
hasta el venerable sepulcro del viejo Bato.

Un número igual al de estrellas que observan
a los furtivos amantes mientras la noche se calla.

Si me das todos esos besos,
a este loco lindo le alcanza y le sobra.

Y que los chusmas pierdan la cuenta,
así sus malas lenguas no pueden ojearnos.


Quaeris, quot mihi basiationes
tuae, Lesbia, sint satis superque.
quam magnus numerus Libyssae harenae
lasarpiciferis iacet Cyrenis
oraclum Iouis inter aestuosi
et Batti ueteris sacrum sepulcrum;
aut quam sidera multa, cum tacet nox,
furtiuos hominum uident amores:
tam te basia multa basiare
uesano satis et super Catullo est,
quae nec pernumerare curiosi
possint nec mala fascinare lingua.

Catull. 8 - Chau, flaca

No seas tonto, Catulo,
dejá de hacer un papel tan triste.
Aceptálo, ya fue
lo que ves que perdiste.

Radiantes te brillaron los días soleados,
mientras frecuentaste el lugar
donde te esperaba la que amamos tanto
como jamás será amada otra alguna.
Cuando existían esos amorosos juegos,
a los que vos accedías y ella no se negaba,
vaya si te brillaron,
radiantes, los días soleados.

Ahora dice que no:
vos no seas débil, negáte también.
No corrás atrás de la que se escapa,
no llevés esa vida triste.
Soportálo, con la frente alta,
vos bancatelá.

Chau, flaca,
ahora Catulo se la banca,
no te persigue ni te suplica.
Ya te va a doler, cuando ninguno te pida nada.
Pobre ingrata, ¿qué vida te espera?
¿Se te arrimará alguien ahora?
¿Para quién serás bonita?
¿Ahora a quién vas a amar?
¿De quién serán tus besos?
¿A quién le morderás los labios?

Vos,
mientras tanto,
firme, Catulo,
bancatelá.
 
 
Miser Catulle, desinas ineptire,
et quod uides perisse perditum ducas.
fulsere quondam candidi tibi soles,
cum uentitabas quo puella ducebat
amata nobis quantum amabitur nulla.
ibi illa multa cum iocosa fiebant,
quae tu uolebas nec puella nolebat,
fulsere uere candidi tibi soles.
nunc iam illa non uult: tu quoque impotens noli,
nec quae fugit sectare, nec miser uiue,
sed obstinata mente perfer, obdura.
uale puella, iam Catullus obdurat,
nec te requiret nec rogabit inuitam.
at tu dolebis, cum rogaberis nulla.
scelesta, uae te, quae tibi manet uita?
quis nunc te adibit? cui uideberis bella?
quem nunc amabis? cuius esse diceris?
quem basiabis? cui labella mordebis?
at tu, Catulle, destinatus obdura.

Catull. 5 - La Lesbia Pop

A vivir, mi Lesbia,
vamos a brillar, vamos a querernos.
 
Dejá que comenten, son viejos amargos,
no valen un mango.
 
Los soles, que pueden, se apagan y encienden.
Nuestra luz es breve, tiene un solo ocaso,
dura un sueño eterno nuestra noche, en cambio.
 
Mil veces besame,
cien, mil, cien, mil más,
cien veces de nuevo.
 
Y cuando los miles ya sean demasiados,
perdamos la cuenta, mejor no sepamos.
 
Que no nos alcance la envidia malsana
de los que pregunten cuántos fueron tantos.  

  

  
Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum severiorum
omnes unius aestimemus assis!
soles occidere et redire possunt;
nobis, cum semel occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.
da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum;
dein, cum milia multa fecerimus,
conturbabimus illa, ne sciamus,
aut ne quis malus invidere possit
cum tantum sciat esse basiorum.

Catull. 56

Esto es cómico y gracioso, Catón: merece que lo escuches y te rías a carcajadas. Reíte, Catón, reíte tanto como querés a Catulo. Es tremendamente cómico y gracioso. Hace poco sorprendí a un muchachito moviéndose a una chica y –Dione me perdone– me le fui encima, con la mía al palo, metiéndoselá de un sólo envión.

o rem ridiculam, Cato, et iocosam,
dignamque auribus et tuo cachinno!
ride, quidquid amas, Cato, Catullum:
res est ridicula et nimis iocosa.
deprendi modo pupulum puellae
trusantem: hunc ego, si placet Dionae,
protelo rigida mea cecidi.

 

Catull. 15

Confío en vos, te confío la persona que amo, Aurelio, y te pido un pequeño favor: si alguna vez deseaste con toda el alma que algo permaneciera puro e intacto, mantené honestamente a salvo a este muchacho. No, no de la gente. No me preocupan los que cruzan la plaza de acá para allá, enfrascados en sus propios asuntos. Te tengo miedo a vos y a tu pija, que es un peligro para los jóvenes, sean buenos o malos. Cuando la tengas parada y afuera, movela por donde quieras, del modo que se te antoje y todo lo que se te cante: haceme una excepción solamente con este pibe, creo que no es mucho pedir. Pero si los malos pensamientos y la excesiva calentura, desgraciado, te hacen cometer semejante traición cuando yo me distraiga, ¡pobre de vos, miserable, y del triste destino que te espera! Abierto de gambas, por la puerta de atrás, te van a entrar rábanos blancos y botargas.

Commendo tibi me ac meos amores,
Aureli. veniam peto pudenter,
ut, si quicquam animo tuo cupisti,
quod castum expeteres et integellum,
conserves puerum mihi pudice,
non dico a populo -nihil veremur
istos, qui in platea modo huc modo illuc
in re praetereunt sua occupati-
verum a te metuo tuoque pene
infesto pueris bonis malisque.
quem tu qua libet, ut libet, moveto
quantum vis, ubi erit foris paratum:
hunc unum excipio, ut puto, pudenter.
quod si te mala mens furorque vecors
in tantam impulerit, sceleste, culpam,
ut nostrum insidiis caput lacessas,
ah tum te miserum malique fati,
quem attractis pedibus patente porta
percurrent raphanique mugilesque!   


Aclaración:
Existen varios testimonios de que la raphanidosis (penetración anal con un rábano) era el castigo aplicado a los adúlteros en Grecia (cf. Aristoph. Nub. 1083; schol. ad Aristoph. Plut. 168; Luc. Peregr. 9). Acerca de los mugiles, en cambio, sólo contamos con esta mención de Catulo y otra referencia en Juvenal 10, 316-317 (necat hic ferro; secat ille cruentis / uerberibus; quosdam moechos et mugilis intrat), cuyo escoliasta señala: mugilis piscis grandi capite postremus exilis qui in podicem moechorum deprehensorum solebat immitti. Carecemos de mayores precisiones sobre el tema. La elucubración de que no se trataría del pez completo (llamado mújolo lisa) sino de sus huevas, que probablemente se consumían  disecadas en sal, como las actualmente llamadas "botargas", es un razonamiento que me pertenece en su totalidad. Sobre la interpretación de este pasaje en el poema de Catulo, puede consultarse: Vincent J. Rosivach (1978) "Sources of Some Errors in Catullan Commentaries", TAPHA 108, pp. 203-216.a

Catull. 32

Mi preciosura, dulce Ipsitila, bonita mía, tengo ganas, decime que pase a verte a la hora de la siesta. Si me lo pedís, facilitá la cosa, para que nadie deje cerrada la puerta. Y ni se te ocurra salir, quedate adentro y garchemos juntos nueve veces seguidas. Dale, en serio, si lo hacés, que sea ahora mismo, que terminé de almorzar y estoy echado boca arriba, con la panza llena, levantando una carpa con la túnica y el manto casi perforados.

Amabo, mea dulcis Ipsitilla,
meae deliciae, mei lepores,
iube ad te veniam meridiatum.
et si iusseris, illud adiuvato,
nequis liminis obseret tabellam,
neu tibi libeat foras abire,
sed domi maneas paresque nobis
novem continuas fututiones.
verum, siquid ages, statim iubeto:
nam pransus iaceo et satur supinus
pertundo tunicamque palliumque.

Catull. 37

Le hablo a ese bar promiscuo y a ustedes, que se juntan ahí, unas nueve columnas más allá del templo de Cástor y Pólux: ¿se creen que son los únicos que tienen pija?, ¿piensan que ustedes solos pueden cogerse a todas las minas y que los demás somos unos boludos? ¿Como se amuchan de a cien o doscientos idiotas juntos creen que no me voy a animar a hacer que me la chupen todos? Vayan haciéndose a la idea: les voy a llenar el frente del boliche con porongas grafiteadas, porque la mujer que abandonó mis brazos, esa a la que amé tanto como jamás sera amada ninguna y por la que libré grandes batallas, está sentada ahí adentro. La desean tipos dignos y hombres de bien, pero también ustedes, putañeros de cuarta, cosa que me enferma. Sobre todo vos, el melenudo nacido en la celtíbera tierra de conejos, vos, Ignacio, que te hacés pasar por buen tipo, dejándote crecer tupida la barba y blanqueándote los dientes con meo ibérico.

Salax taberna vosque contubernales,
a pilleatis nona fratribus pila,
solis putatis esse mentulas vobis,
solis licere, quidquid est puellarum,
confutvere et putare ceteros hircos?
an, continenter quod sedetis insulsi
centum an ducenti, non putatis ausurum
me una ducentos irrumare sessores?
atqui putate: namque totius vobis
frontem tabernae sopionibus scribam.
puella nam mi, quae meo sinu fugit,
amata tantum quantum amabitur nulla,
pro qua mihi sunt magna bella pugnata,
consedit istic. hanc boni beatique
omnes amatis, et quidem, quod indignumst,
omnes pusilli et semitarii moechi;
tu praeter omnes une de capillatis,
cuniculosae Celtiberiae fili,
Egnati, opaca quem bonum facit barba
et dens Hibera defricatus urina. 


Falo dibujado sobre una pared de Pompeya

Aclaración
Acerca del sentido de grafitear falos en el frente de la taberna y la relación del término sopionibus con el lenguaje popular de los insultos que circulan en ese ámbito, cf. A. Ruffell (2003) "Beyond Satire: Horace, Popular Invective and the Segregation of Literature", JRS 93, pp. 35-65; y J. N. Adams (1982) The Latin Sexual Vocabulary, pp.64-65, donde se cita CIL IV 1700: diced nobis Sineros et (?) sopio... ut merdas edatis, qui scripseras sopionis.

Catull. 58

Celio, aquella Lesbia, nuestra Lesbia, la Lesbia aquella a la que Catulo alguna vez amó más que a sí mismo y que a todos sus seres queridos, ahora anda por las esquinas y los callejones, sobándole la pija a los generosos nietos de Remo.

Caeli, Lesbia nostra, Lesbia illa,
illa Lesbia, quam Catullus unam
plus quam se atque suos amavit omnes,
nunc in quadriviis et angiportis
glubit magnanimos Remi nepotes.

Catull. 80

¿Que puedo decir, Gelio, del motivo por el que tus pequeños labios rosados se vuelven más blancos que la nieve invernal, no solo a la mañana, cuando salís de tu casa, sino también tipo dos de la tarde, cuando te despertás de esa linda siestita con la que acortás el largo día? No lo sé con certeza. ¿Será verdad lo que se comenta? ¿Eso de que te devoras la parte grande y erecta que calzan los hombres al medio? Sí, es cierto: lo anuncian a viva voz los exhaustos ijares de Victor y tu barba, salpicada con leche viscosa.
 
quid dicam, Gelli, quare rosea ista labella
hiberna fiant candidiora nive,
mane domo cum exis et cum te octava quiete
e molli longo suscitat hora die?
nescioquid certest: an vere fama susurrat
grandia te medii tenta vorare viri?
sic certest: clamant Victoris rupta miselli
ilia, et emulso barba notata sero.

Catull. 25

Talo, mariquita, sos más suave que la piel de un conejito, más blandito que manteca de ganso, más tierno que el lóbulito de una oreja, más fláccido que la pija caída de un viejo y más mullidito que un nido de telarañas. Pero a la vez, Talo, sos peor que una tormenta huracanada: cuando la Luna te sirve en bandeja a los mujeriegos dormidos, arrasás con todo. ¡Devolveme las cosas que me robaste: el manto, el pañuelo de Játiva y los bordados de Tinia! Sí, estúpido, esos que mostrás abiertamente diciendo que son herencia, despegátelos de las uñas y devolvémelos. No vaya a ser que mi penetrante látigo deje marcas en tus peludas nalguitas y tus delicadas manitos, y termines zarandeándote como nunca hasta ahora, igual que un barquito sorprendido en alta mar por un viento enfurecido.
.
Cinaede Thalle, mollior cuniculi capillo
vel anseris medullula vel imula oricilla
vel pene languido senis situque araneoso,
idemque, Thalle, turbida rapacior procella,
cum diva mulierarios ostendit oscitantes,
remitte pallium mihi meum, quod involasti,
sudariumque Saetabum catagraphosque Thynos,
inepte, quae palam soles habere tamquam avita.
quae nunc tuis ab unguibus reglutina et remitte,
ne laneum latusculum manusque mollicellas
inusta turpiter tibi conscribilent flagella,
et insolenter aestues, velut minuta magno
deprensa navis in mari, vesaniente vento.



Catull. 3

Lloren las venus, los cupidos y todos los hombres más seductores. Se murió el pajarito de mi amada, el pajarito con el que se regodeaba y al que quería más que a sus ojos. Él era dulce como la miel, ella lo conocía tanto como una hija a su madre. No se alejaba de su regazo, acometía por todos lados, sólo piaba para su dueña, y ahora, por un camino tenebroso, penetra en un lugar del que no se regresa. Malditas sean, malditas sean las tinieblas del Orco que devoran todas las cosas hermosas: ¡me arrancaron un pajarito tan bonito! Mal hecho, miserable gorrioncito, ahora, por tu culpa, los ojitos de mi amada se enrojecen, irritados de tanto llorar.

Lugete, o Veneres Cupidinesque,
et quantumst hominum venustiorum!
passer mortuus est meae puellae,
passer, deliciae meae puellae,
quem plus illa oculis suis amabat:
nam mellitus erat suamque norat
ipsam tam bene quam puella matrem,
nec sese a gremio illius movebat,
sed circumsiliens modo huc modo illuc
ad solam dominam usque pipiabat.
qui nunc it per iter tenebricosum
illuc, unde negant redire quemquam.
at vobis male sit, malae tenebrae
Orci, quae omnia bella devoratis:
tam bellum mihi passerem abstulistis.
o factum male, quod, miselle passer,
tua nunc opera meae puellae
flendo turgiduli rubent ocelli!


Figura Roja, Macedonia
Dion Archeological Museum of Dion

Aclaración:
Poema relacionado con Catull. 2; Mart. 1, 7; Mart. 7, 14; y Mart. 11, 6.

Catull. 2

Pajarito, regodeo de mi amada. Ella jueguetea con vos, te sostiene entre los pliegues del vestido, demora tu apetito con la yema del dedo y te incita a dar impetuosos picotazos. Encendida por mi deseo, disfruta entregándose a ese incomprensible juego, y cuando el grávido ardor se relaja, su dolor encuentra un pequeño alivio. Si yo pudiera jugar con vos, como ella, consolaría las tristes inquietudes de su alma. Tanto me gustaría, como dicen que le gustó a la veloz Atalanta que la manzana de oro desatara ese cinto largo tiempo anudado.

Passer, deliciae meae puellae,
quicum ludere, quem in sinu tenere,
cui primum digitum dare appetenti
et acres solet incitare morsus
cum desiderio meo nitenti
carum nescioquid libet iocari,
credo, ut, cum gravis acquiescet ardor,
sit solaciolum sui doloris:
tecum ludere, sicut ipsa, posse
et tristes animi levare curas.
tam gratumst mihi quam ferunt puellae
pernici aureolum fuisse malum,
quod zonam soluit diu ligatam.

 
  
Figura roja ática. Tres órganos sexuales femeninos y un falo alado. Hay tres nombre inscriptos: Philonides (masculino), Auletria y Anemone (ambos femeninos). La pieza es de origen desconocido, data aproximadamente del año 460–425 a.C. y se encuentra en el Museo Arqueológico de Atenas.

Aclaración:
Poema relacionado con Catull. 3; Mart. 1, 7 ; Mart. 7, 14; y Mart. 11,6